
Durante demasiado tiempo el Caribe ha sido una de las regiones menos integradas económicamente. Hay una cultura caribeña, pero cada una enfatiza lo que nos separa y no lo que nos une.
Quizás es un rezago de las luchas entre las potencias coloniales en el Caribe y luego por las diferencias sociales y políticas entre países de habla hispana, inglesa, francesa, holandesa, papiamento y creole.
Los dominicanos compartimos isla con un incómodo, antiguamente agresivo y ahora casi disuelto Estado racista e inviable, preferido por las islitas.
Hemos puesto menos atención a nuestros vecinos, excepto Puerto Rico y Cuba, por atender la urgencia de los retos de esa inseparabilidad geográfica, pese al abismo cultural y económico que siempre nos ha separado.
Por eso es esperanzador que se esté celebrando aquí la Quinta Reunión del Consejo Conjunto del Acuerdo de Asociación Económica Cariforo–Unión Europea, que no sesionaba desde 2017.
El Cariforo lo integran los 14 estados del CARICOM y la República Dominicana, para promover el comercio con la UE y el Reino Unido.
En la apertura de la cumbre, el presidente Abinader instó a fortalecer la integración regional e impulsar la vigencia del acuerdo, que calificó como “una herramienta de desarrollo sostenible, integración regional, inversión, competitividad y cooperación”.
El liderazgo regional dominicano lo evidencia que en 2025, el intercambio comercial de la UE con países del Cariforo alcanzó US$420 millones, de los que más de US$300 millones fueron exportaciones dominicanas.
La liberación de Venezuela del dominio cubano —que avasalló a gobiernos zurdos antillanos— obliga a un alineamiento nuevo de varios mini-estados caribeños, con menos población que Los Alcarrizos, pero cuyo voto en la ONU vale igual que el de Canadá o Alemania, y en la OEA que México o Brasil.
Luce luminoso, una afortunada alborada, el horizonte de las posibilidades de cooperación ínter-caribeña para un mayor progreso y desarrollo en democracia bajo el imperio de la ley. Ojalá todos pongamos ganas para aprovechar la oportunidad.
