Empleos

24 de julio de 2024
Por José Báez Guerrero

Pese a una experiencia única como funcionario, no acabo de entender por qué tanta gente se despeluza en procura de que se les designe en algún cargo público para ir a sacrificarse por la patria.

Los puestos que exigen dedicación exclusiva, con imposibilidad de lograr otros ingresos legalmente, en su mayoría pagan tan irrisoriamente que excepto en casos de políticos profesionales con respaldo legítimo de simpatizantes, es casi una admisión de querer “buscársela” o de incapacidad de lograr trabajo en el sector privado.

Aparte, está la obligación de vivir bajo el microscopio de una opinión pública maleada.

Lincoln, meses antes de su martirio, se quejó amargamente con un amigo: “Hemos ganado la Guerra Civil para lidiar con un enemigo igualmente poderoso: el desempleo.

Es como la mítica Hydra, cada vez que nombro uno en un puesto me gano nueve nuevos enemigos, porque cada trabajo tiene diez aspirantes que creen merecerlo más que nadie”.

Ojalá la hipertrofiada nómina estatal, que muchos creen erróneamente que sirve para combatir el desempleo dando sueldos sin trabajo, esté incluida en las reformas en curso.

Y que los reemplazos y rotaciones de agosto sean designados con mejores competencias y destrezas. Pero, sobre todo, ¡que sigan ninguneados los malucos azarosos!

José Báez Guerrero

Abogado, escritor y periodista dominicano.

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