
Hay que ser valiente para pasear por París en estos días de violentas manifestaciones, saqueos y protestas contra el Gobierno, pero depende mucho quién vaya y quién pague las cuentas del viaje, que es el sueño de muchos políticos, funcionarios y sus invitados.
A juzgar por la imperturbabilidad con que ha recibido siempre las terrible críticas a sus producciones cinematográficas, al flamante ministro de Cultura, Roberto Salcedo hijo, le importa poco que coincida con su gira parisina el triste anuncio de que muchas bibliotecas públicas dominicanas están cerrando por falta de apoyo gubernamental.
Dado el innegable éxito de la reciente Feria del Libro, según leí en varias columnas celebrándolo, para superarse a sí mismo el funcionario rector de la promoción cultural estatal salió con un impresionante “entourage” hacia la capital francesa para participar en la apertura de una "Semana Dominicana" en en la patria de Proust, Flaubert, Voltaire, Camus y Balzac.
Seguramente Salcedo releyó a estos autores antes de volar hacia Europa para no pasar con fichas si se los mencionan. La actividad incluyó el “histórico lanzamiento oficial” de “iniciativas culturales, económicas y diplomáticas” para “proyectar a la República Dominicana como un país competitivo y abierto a nuevas oportunidades de cooperación internacional”.
En la ceremonia en la residencia del embajador nuestro allá, David Puig, este destacó que se celebrarán del 19 al 22 de este mes “actividades políticas, parlamentarias, económicas, multilaterales y culturales orientadas a consolidar las relaciones bilaterales”, por si no quedó claro al hablar minutos antes el ministro Salcedo.
Si a este le va tan bien como al presidente Abinader en Roma y Praga hace pocos días, al ministro de Industria y Comercio, Yayo Sanz en California atrayendo inversiones para fabricar semiconductores y al canciller Ito Bisonó en Canadá y otros recientes destinos visitados en misiones oficiales, podemos seguir tranquilos. Viene mucho dinero.
