
La notable mejoría del equipamiento, listeza y moral de las Fuerzas Armadas desde 2020 es uno de los más importantes logros del Gobierno.
El presidente Abinader ha dado especial atención a todos los asuntos de seguridad, desde reformar el estatuto legal de la DNI, acumular deslumbrantes éxitos continuos en el combate al narcotráfico, reforzar la vigilancia de la frontera con Haití y cooperar con nuestros aliados naturales y socios económicos en el aseguramiento de la estabilidad regional.
Recuerdo cómo hace años el país pasó la vergüenza de que un equipo de operaciones especiales de la Policía quedó en último lugar en una competencia internacional midiendo sus destrezas. La Policía, en su proceso interminable de reforma, ha salido un hueso duro de roer para la autoridad que promueve su saneamiento y modernización. Hace pocos días, otro equipo de militares dominicanos quedó en primer lugar entre todos los ejércitos latinoamericanos.
El Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea sin dudas están hoy mejor entrenadas, equipadas y dispuestas que en 2020. Abinader dijo ayer que “tenemos unas Fuerzas Armadas con mejor infraestructura, mejor equipamiento y fuerzas de élite bien entrenadas. El avance en estos seis años ha sido tremendo.
El país ya no se limita a importar, sino que ahora produce parte de la maquinaria y también exporta a otros países”.
En parte se debe a la duplicación del presupuesto del Ministerio de Defensa, pero también a la selección como ministros a dos respetados generales, Carlos Díaz Morfa y Carlos Fernández Onofre, y la voluntad política del jefe del Estado. Ojalá antes de 2028 aplique similar fórmula a otras urgentes necesidades.
