El gobierno inició el proceso para licitar que ingresemos al reducido club de naciones que disfrutan de Internet 5G. Reí oyendo a todólogos de radio y televisión referirse al 5G como si se tratase de una máquina, sin entender que la sigla significa red de telecomunicaciones móviles de quinta generación.
Se trata de un nuevo estándar internacional para operar renovadas redes para conectar virtualmente toda clase de artilugios digitales, incluyendo electrodomésticos, vehículos y maquinaria; ello lo posibilita una tecnología que ofrece altísimas velocidades y enorme capacidad de volumen de data, muchísima más disponibilidad de conexiones de mejor calidad y superlativa eficiencia.
Licitar la migración a 5G significa que las empresas deberán competir por la asignación de bloques de frecuencias propiedad del Estado y determinar cuál tecnología se utilizará. Estados Unidos no quiere que China penetre este negocio. Hasta ahora el presidente Abinader ha sorteado ese campo minado alineándose con nuestros vecinos; pero compró vacunas chinas. Luis luce prudentemente avispado y –concluyendo mi reto de esta semana— lo felicito por este avance.
Ito Bisonó, ministro de Industria, Comercio y Mipymes, es muy atacado por explicar cómo bajar el precio de los combustibles durante la campaña. ¿Que no bajó nada? ¿Y cómo, si el precio del petróleo sigue subiendo? Su origen balaguerista disgusta a recalcitrantes perremeístas que creen que el gobierno enterito debe ser sólo suyo. Afortunadamente, el presidente Abinader discrepa. Ito, fino político con prometedor futuro, a mi juicio prestigia el gabinete.
Empresario y licenciado en ciencias políticas, posee garra y experiencia de Estado. Recientemente denunció que no pagará prestaciones a los integrantes de nominillas que cobraban sueldos ilegalmente sin trabajar, decisión que merece aplausos. También que las zonas francas recuperaron más de 20,000 empleos y las exportaciones aumentaron pese a la pandemia. Hace pocos días, dijo estar desmantelando las mafias de los combustibles atacando el tráfico ilícito, digno de encomio.
Ante atisbos de control de precios, gracias a Dios que Ito, con conciencia empresarial, está en el gobierno. Cualquier afán cacoerrolístico –como contrariar los mercados— le podría dañar el invento a Luis.
La conformación del Consejo Nacional de Cultura anunciada ayer es una excelente noticia. El organismo, que en el organigrama del Ministerio de Cultura es su máxima autoridad, por encima del ministro, quedó integrado por quince personas, en su gran mayoría excelentes representantes de diversas facetas del quehacer cultural dominicano.
El presidente Abinader también designó como secretario ejecutivo al distinguido escritor Basilio Belliard, de reconocida trayectoria dentro del sector. Los consejeros cumplen su función como regentes de manera honorífica. La mera mención de los designados, que conozco, ilustra mi entusiasmo al felicitar al gobierno por esta selección: María Amalia León, Manuel García Arévalo y José del Castillo, Juan Daniel Balcácer, MuKien Sang, Myrna Guerrero, Abil Peralta Agüero, Elsa Núñez, Maridalia Hernández y Eduardo García Michel.
Es un gran equipo para acompañar a la ministra Carmen Heredia, quien batutea trece dependencias y hasta ahora –excepto el ninguneo de su predecesor— va muy bien. Es un milagro que, con tantas urgencias de la pandemia y crisis económica, Luis acertadamente se ocupe de la Cultura.
Un tuitero de simpático pseudónimo, “Sr. Obvio”, al leer el lunes que acepté un desafío para escribir cinco columnas consecutivas sin pellizcar al gobierno ni al presidente Abinader y comentar asuntos positivos, me escribe: “Esperaré con ansias (ya que veo que no lo está haciendo en orden de importancia) el artículo donde alabe el hecho de haber creado una justicia independiente y roto con el borrón y cuenta nueva; el principio del fin de la impunidad. ¡Expláyese!”.
El imperativo mandato asume que comentar es alabar, manifestar admiración; sólo prometí referir cuanto elogian sus acólitos. Este gobierno no “creó” la Justicia. Pero aquí voy. Apoyo los procesos judiciales por flagrante y notoria presunción de corrupción, según anuncia el gobierno a través de la Procuraduría General. Es esperanzador que, en procesos como el del asesinado abogado que se alega chantajeaba al director de la OMSA, se escrute hasta el fondo para juzgar también al titiritero.
Una prensa tímida, con antiguos “independientes” casi mudos, no ayuda a Luis para lograr esta loable intención justiciera.
Un lector me lanza un reto que acepto: escribir cinco columnas consecutivas sin pellizcar al gobierno ni al presidente Abinader y comentar asuntos positivos de la presente administración; por ejemplo, toda esta semana de lunes a viernes. Inicialmente consideré rehusar, pues cumplir el desafío quizás no significa nada; confundiría a suspicaces; inquietaría a sus cornetas; podría lucir insincero; iría contracorriente de mi sindéresis. Pero quizás reforzaría mi buena fe.
Comienzo con felicitar al presidente Abinader por su generosa disposición de donar cada mes su salario como jefe del Estado a distintas entidades de bien social. Quizás no debió esperar seis meses para informar quiénes fueron beneficiados con su desprendimiento, pues ningún gobernante puede considerar nada público y suyo, como esta donación, parte de su esfera privada, especialmente después de haber anunciado voluntariamente ese noble gesto.
Me parece que tanto Luis como su señora, la primera dama Raquel Arbaje, están ambos demostrando una sensibilidad social que habla bien de sus intenciones y que ayuda a acomodar la imagen del gobierno. Sigo mañana…
Desde hace décadas, la Cancillería ha sido circunstancialmente botín, zafacón o erial político. Hemos tenido excelentes cancilleres y brillantes embajadores, pero también más de un patán indigno de representarnos en el exterior como embajador o cónsul. Peor aún, la nómina ha servido para todo, sangrando deshonrosamente las finanzas públicas.
Por eso es encomiable que el presidente Abinader haya encargado a Roberto Álvarez de sanear ese ministerio. Tras el desyerbe, la inyección de sangre joven y la reorientación hacia el Potomac, falta ahora poner en orden los rangos y jerarquías. Hay embajadores de carrera, con excelente y larga hoja de servicios, que merecen ascenso al grado de embajador emérito, como por ejemplo el doctor Amaury Dargam. Otros de gran veteranía deben aprovecharse mejor en la escuela diplomática. El currículo debería emular al Departamento de Estado para graduar oficiales de servicio exterior, con exámenes rigurosos para todo diplomático de carrera y validaciones para los designados políticos.
La pandemia –pese a aislarnos— significa mayor importancia al relacionamiento diplomático internacional. Ojalá la Cancillería continúe mejorando.
Carlos Hernández-Echevarría escribió el jueves 4 de febrero en La Vanguardia una crónica titulada “Cuando Estados Unidos odiaba y temía a los católicos”, comentando que “Biden ha llegado a la Casa Blanca como segundo presidente católico del país y, a diferencia de Kennedy, no se ha visto sometido por su fe a las suspicacias de la mayoría protestante”. El artículo puede verse en el vínculo siguiente: https://www.lavanguardia.com/historiayvida/edad-moderna/20210204/6218928/estados-unidos-anticatolico-jfk-joe-biden.html
Fui seguidor entusiasta de Caius Apicius, el enciclopédico cronista gastronómico de EFE, Cristino Álvarez. Ayer al desayunar y maravillarme ante la perfección de las yemas de tres minutos, recordé sus apologías sobre los frutos de la gallina y volví a extrañarlo. ¡Y recién me enteré: el gran Caius falleció hace dos años!
Creí haberlo perdido de vista por la transición de leer la prensa impresa a ver los diarios por Internet. Grandes chefs lamentaron su deceso; tenía apenas 70 años. No sólo reivindicaba la cocina tradicional, sino que destacaba la sabiduría culinaria de los platos de mesa de pobres, esos que la nueva cocina con sus recetas milimétricas o argumentos de alquimia disfraza para presentarlos como cosa nueva.
Fue, primero, reportero y pasó de cubrir cuestiones políticas a dar cátedra periodística sobre gastronomía, la buena mesa y frecuentes destellos de erudición al contextualizar los platos en sus orígenes culturales, especialmente los de su Galicia natal. No tengo a quien darle mi pésame más que con este desahogo. ¡Vale Caius, suscipere angelos!
En el website del PRM hay una vieja nota, que ojalá no quiten, en que Luis Abinader dice –antes de ganar las elecciones— que el gobierno no acaba con el narcotráfico porque no quiere, pues todo el mundo dizque sabe donde están los puntos para distribuir drogas. Un semestre tras ponerse la ñoña sigue el tráfico rampante.
Pero ayer el Presidente ordenó la disolución de la DICAN, departamento de la Policía, que a veces rivalizaba con la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) en sus atribuciones de investigar y combatir ese negocio ilícito. ¿Le preocupan los rumores sobre lúgubres personajes con abultada notoriedad política, sindicados públicamente por Estados Unidos como vinculados al narco, que intentan influir indebidamente en ese ámbito?
Abinader haría bien curándose en salud, transfiriendo la DNCD de la Presidencia de la República a la Procuraduría General, para que dependa del Ministerio Público, igual que la DEA del Departamento de Justicia en Estados Unidos. Así quizás aumente la confianza en la DNCD para mayor control, independencia y claridad.
El abogado Marcos Bisonó Esteva opina que “es necesario mantener un foro de resolución de conflictos” en contratos de jóvenes peloteros. A continuación su artículo:
Por Marcos Bisonó Esteva
El pasado viernes quince (15) de enero fue el día de las firmas del Contrato Uniforme de Liga Menor en la República Dominicana, pospuesto a raíz de la pandemia del COVID-19 de su fecha original el dos (2) de julio de cada año, en la que muchos jóvenes firman un acuerdo en el que empiezan su carrera de beisbol profesional con miras de jugar en la Grandes Ligas de Béisbol en los Estados Unidos de América.
La República Dominicana es el segundo país del mundo en producción de peloteros hacia los Estados Unidos, es necesario mantener un foro de resolución de conflictos en caso de existir alguna controversia entre el equipo y el prospecto, es evidente que la carrera de un pelotero es limitada, es decir que luego de cierta edad deben de retirarse de su carrera profesional por el desgaste físico, lo más eficiente aplicando la ley, es acudir a un tribunal arbitral en donde se mantenga la celeridad del proceso, la imparcialidad, en el cual se cumpla el convenio colectivo de Major League Baseball.
Después de haber estudiado la sentencia número 22/2020, emitida por las salas reunidas de la Suprema Corte de Justicia de la Republica Dominicana, de fecha Quince (15) de julio del 2020, la presente decisión es un retroceso a la solución de conflictos en los deportes.
Hace un tiempo atrás, se firmó, un acuerdo de colaboración entre el Centro de Resolución Alternativa de Controversias de la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo, y la oficina de Major League Baseball en la Republica Dominicana en el que se pretende dar cumplimiento a la cláusula arbitral establecida por la liga deportiva.
Es necesario que se reúnan los esfuerzos posibles para crear un ambiente de mayor seguridad jurídica, al que existe actualmente, debido a que hay algunos sectores que apoyan que se debe conocer a través de un tribunal de justicia, creando un apartado de arbitraje de beisbol en la nueva ley de deportes que se encuentra pendiente de aprobación.