Dar la cara

4 de enero de 2024
Por: José Báez Guerrero

El sentido de ser un descarado cobró nueva significación tras leer un párrafo de una columna en The New York Times del miércoles, sobre las coincidentes ideas acerca de la decencia y la sexualidad en muchas diversas culturas, en que la intimidad y la desnudez son usualmente considerados asuntos privados, no para exhibiciones públicas.

Es la anécdota, quizás apócrifa, de un grupo de respetables decanos y profesores universitarios que tomaban sol, desnudos en una ribera guarecida del río Cherwell, cuando un bote con muchas señoras y damitas sorpresivamente pasó por el lugar.

Todos se apuraron a envolver sus cinturas en toallas, mientras uno sólo optó por cubrir su cabeza hasta que las azoradas navegantes se fueron.

Todos preguntaron al excéntrico que prefirió exhibir sus partes pudendas por qué cubrió su cabeza. “No se ustedes, caballeros”, respondió, “pero aquí en Oxford me reconocen por mi rostro, no por lo de abajo…”.

En momentos en que aquí se caldea la política y va subiendo el tono de las discusiones, sucede por razón distinta con desvergonzados, que por otros motivos ajenos a la honra, rehúsan mostrar sus rostros aunque exhiban sus pudriciones.

José Báez Guerrero

Abogado, escritor y periodista dominicano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Hogar cibernético de José Báez Guerrero.
Política de PrivacidadCondiciones y Reglas de Uso
linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram